¿Cuerpazo a los treinta? Tú puedes

¿Cuerpazo a los treinta? Tú puedes

La treintena es una de las mejores épocas de la mujer, si no la mejor. Aún así, es uno de los momentos clave en nuestra vida para cuidar el cuerpo con más ahínco, sobre todo quien ya haya tenido algún embarazo. Ya no podemos permitirnos el lujo de tomar demasiados dulces y hay que reservar sí o sí un hueco en nuestra agenda para no faltar al gimnasio o hacer deporte al aire libre.

Sí vale, es cansado ser mujer a partir de los 30, pero es reconfortante cuidarse y ver que podemos sentirnos como si tuviéramos veinte teniendo más de 30, con lo que eso significa: más experiencia, más sabiduría, más auto-conocimiento… Esta década, quien quiera ser madre, es la elegida para tener un hijo, pero manteniendo las estrías y la flacidez a raya. ¿Es posible?

¿Cuerpazo a los treinta? Tú puedes

Es fundamental hacer uso de tratamientos cosméticos, hay muchos en el mercado. Es importante que tengan un excipiente muy hidratante, que sean de fácil aplicación y que contengan ingredientes que renueven la piel y mejoren la síntesis de colágeno. Como el aceite de aguacate, rico en vitamina A, la coenzima Q10, la vitamina E y C, la centella asiática, los aceites de almendras, de nuez de macadamia, y de rosa mosqueta.

Si lo que buscas es un producto que luche contra la flacidez, los activos más poderosos son aquéllos que mejoran la calidad del colágeno, como los antioxidantes que actúan combatiendo los radicales libres que lo degradan: las vitaminas C y E, la coenzima Q10 o flavonoides de las algas o de la soja, los aminoácidos como la creatina o L-carnitina que, además de encargarse del transporte de ácidos grasos a las células, ayudan a reconstruir la trama de colágeno.

La mejor dieta en la treintena

En esta época, el trabajo nos provoca que no podamos llevar una dieta equilibrada, tal y como hacíamos a los 20 cuando podíamos comer en casa con mamá. Por eso, y para no volverte loca, proponte un reparto fácil de alimentos en cada comida y cena. Si eliges un primer plato de verduras, el segundo que sea protéico (carne, pescado o huevos) con una guarnición complementaria, por ejemplo, de patatas o pasta. Si, por el contrario, el primer plato es de legumbres o pasta, la guarnición del segundo plato que sea de verduras. Como postre, fruta o un lácteo (yogur, leche o queso de Burgos). En las cenas, igual pero con preparaciones más fáciles de digerir, por ejemplo, con primeros platos de sopas, cremas o purés.

¿Cuerpazo a los treinta? Tú puedes

En el caso de que quieras perder kilos después del embarazo, los especialistas analizan los porcentajes de grasa total y grasa visceral que, generalmente, suelen estar alterados porque el organismo ha acumulado una cantidad extra para asegurar la energía necesaria para la madre y el bebé. Esto, sumado a determinadas carencias nutricionales después del parto, hacen que la alimentación sea más importante que nunca para compensar esos déficits.

Zonas en las que centrarse durante el ejercicio

A partir de los 30 la ley de la gravedad empieza a hacer de las suyas. Hay zonas que merecen especial atención: caderas, el abdomen y el pecho (por la lactancia). Estas áreas son las que tienden a acumular la grasa en la treintena, pero se puede evitar si no te abandonas. Muchas mujeres no se mueven durante el embarazo, y los entrenadores les dicen: estás embarazada, ¡no enferma!.

¿Cuerpazo a los treinta? Tú puedes

Eso sí, evita los ejercicios que impliquen directamente la zona abdominal y que tengan mucho impacto (saltos o máquinas de vibración). Procura realizar todos los movimientos sentada o tumbada para proteger la espalda. Puedes trabajar los brazos con elevaciones laterales y las piernas con medias sentadillas apoyada en la pared.