Las modelos como reclamo publicitario. H&M la última prueba

Las modelos como reclamo publicitario. H&M la última prueba

Tiendas como Blanco, Mango o H&M son asiduas a coger a súper modelos para sus últimas colecciones. El reclamo publicitario salta a la vista. Y es que no es lo mismo ver a una mortal común, aunque modelo también, luciendo algunas prendas seleccionadas, que la luzcan mujeres como Kate Moss, Irina Shayk o Gisele Bundchen, y que encima esas prendas estén al alcance de todos los bolsillos. Precisamente esta última, es la nueva imagen de H&M y no se puede decir que sea oro todo lo que reluce.

Lejos de entrar en si ellas llevan o no Photoshop, por aquí no van los tiros, la pregunta que hoy me hago es: ¿Porqué la ropa que veo en la tienda no tiene nada que ver con la que ella lleva en los anuncios o la que aparece en los catálogos, incluso la que se muestra por Internet? Creo que la respuesta es bien clara: H&M está usando el poder que tiene entre las consumidoras esta belleza brasileña para que quedemos completamente desesperadas por, a precios tan bajos, vestir lo que Gisele se ha puesto.

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Me atrevería, incluso, a decir, que no es la misma prenda en absoluto, la que lleva ella es de mejor calidad, pero además juegan con las luces y el photoshop para que parezca impresionante. Ocurre siempre. Con Kate Moss para Mango fue igual el año pasado. Camisas, camisetas, abrigos…ninguna prenda se parece en absoluto a la que ellas lucen. Pero, como en todo, una gran masa quiere por un momento vestir lo que viste  una Gisele o una Kate, son la gallina de los huevos de oro de cualquier tienda de moda low cost que se precie y que pueda permitírselo, claro.

Estas campañas, por otro lado, ayudan a que estas firmas sigan enriqueciéndose cada vez más. Por ejemplo, H&M facturó en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal un total de 1.539 millones de coronas suecas (177 millones de euros), lo que representa una mejora del 12,5% respecto al mismo periodo de su anterior año fiscal.

El negocio está ahí y nosotras somos su anzuelo. Es difícil no picar ante el hipnótico poder publicitario con estas musas como protagonistas, ya si la ropa es de mejor o peor calidad ¿a quién le importa eso?

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